GESTION PROYECTOS: EL CONTRATO

10.3- El Contrato:

10.3.1- General.

Sin ningún género de dudas, la primera y principal herramienta de gestión de un proyecto es El Contrato. Las empresas, a las que venimos llamándolas Propiedad, necesitan producir bienes para poder venderlos con rentabilidad, usando unas materias primas y transformándolas en los productos que demanda el mercado. Estas empresas necesitan disponer de plantas industriales de producción, cuya materialización exige abastecerse en el mercado de todo lo necesario, ya que no están capacitados para suministrarse, a sí mismo, los servicios, equipos y obras necesarias para ello. Por tanto, precisan contratar, ineludiblemente y desde el principio, todo lo que el proyecto de la planta precisa, quedando su función prácticamente reducida a lo que hemos venido llamando Gestión del Proyecto.

Ya que el contrato es la herramienta principal de gestión de un proyecto, éste, debe de buscar lo mismo que busca la gestión de un proyecto: que se consiga el objeto en el plazo, con el precio y con la calidad fijada. Por tanto, el fin de un contrato no puede ser ni el reducir los precios al máximo, ni el conseguir un buen posicionamiento político y ni cualquier otra causa espúrea. El contrato no es un objetivo en sí mismo sino que debe de estar al servicio de conseguir los fines del proyecto. La Propiedad no vive de conseguir un contrato muy barato, vive de conseguir que el objeto del contrato, la planta industrial, se obtenga en óptimas condiciones (eficiencia, seguridad y rentabilidad) para su explotación posterior. Si, además de ello, se consiguen posicionamientos políticos favorables, influencias, etc., mejor que mejor.

No obstante, la otra parte del contrato, denominada normalmente el Contratista, sí que vive de conseguir el máximo beneficio de los contratos que firma y, no lo dudéis, buscará conseguirlo. El gestor de la Propiedad no debe de olvidarlo esto nunca, procurando firmar un contrato en el que pueda estar controlada siempre esta inclinación, natural y sana, y haciendo el control compatible con que, siempre, su ejecución suponga beneficios económicos para el Contratista. No hay contrato más dificultoso y desagradable de gestionar que un contrato falto de presupuesto.

Creo que aporta algo, en el sentido que venimos enfocando la gestión de un contrato, la anécdota que me ocurrió cuando iniciaba mi actividad profesional. El Contratista, altamente cualificado, había conseguido un suministro, de gran dificultad técnica, por condicionantes políticos, y como responsable directo me esforzaba y consideraba mí obligación atacarlo y presionarlo. Mi director, una persona con mucha experiencia y con una dilatada vida profesional, me dijo algo que quiero, seguidamente, poder trasmitir a los que me lean: “Si le va mal al Contratista te irá mal a ti”. Eso significa que si el Contratista advierte que pierde, hará todo lo posible para sacar el dinero de debajo de las piedras, aunque esto implique no llegar a conseguir los plazos y la calidad que la Propiedad necesita.

Aunque volveremos a insistir sobre estos temas en este capítulo, quiero que vaya por delante la idea de que conseguir un buen contrato es algo más que aplicar unas técnicas y prácticas comerciales, que son, sin ningún género de dudas, importantes, realmente es un Arte, en el que se exige aplicar unas capacidades humanas muy particulares.

10.3.2-  Definición y tipos de Contratos:

Un contrato lo podemos definir como un acuerdo de voluntades dirigido a constituir y regular una obligación jurídica que tenga por objeto realizar una prestación o actividad consistente en dar, hacer o no hacer alguna cosa. (Artículo nº 1.088 del Código de Comercio).

En cuanto a los tipos de contratos existentes en un Proyecto, es habitual dividirlos en:

  • Contratos de Prestación de Servicios, en los que el Contratista hace o no hace algo beneficioso para la Propiedad.
  • Contratos de Suministro, en los que el Contratista da algo a la Propiedad, es decir que transfiere la propiedad y el riesgo de un bien que les interesa.
  • Contratos de Obra, en los que el Contratista construye y entrega a la Propiedad, para su utilización y beneficio, un conjunto de elementos nuevos de naturaleza, la mayoría de las veces, civil.
  • Contratos “llave en mano”, en el que el Contratista entrega a la Propiedad una nueva instalación completa, lista para operarse comercialmente, por lo que su objeto es una mezcla de los tres tipos descritos anteriormente, es decir presta servicios, suministra bienes y construye elementos nuevos.

A su vez, cada contrato puede subdividirse en varios subtipos, a saber:

  • Contratos de Prestación de Servicios:
  • Consultorías: La Propiedad encarga un trabajo para que, una empresa especializada, le informe, en un plazo, de lo requerido a través de un escrito, de un contenido determinado, después de haber realizado unas actividades fijadas de antemano.
  • Asesorías: El Asesor, cuando sea requerido por la Propiedad, le recomienda en lo relativo a unos temas fijados de antemano.
  • Supervisión: El Supervisor realiza un trabajo de comprobación, en relación a unos temas fijados de antemano, mediante revisión, por muestreo, o bajo requerimiento de la Propiedad.
  • Transporte: El Transportista se encarga de llevar a destino, de una forma segura, unos bienes definidos de la Propiedad con unos medios determinados y una ruta fijada.
  • Ingeniería: El Contratista realiza y entrega los trabajos y documentación que ya hemos descrito anteriormente en este libro.
  • Montaje: Servicios de instalación ya descritos con la extensión anteriormente definida en este libro.
  • Seguridad y vigilancia.
  • Control de Calidad.
  • Etc.
  • Contratos de suministro:

  • Equipos: moto-bombas, tanques, etc.
  • Materiales: aislamiento, chapa, perfiles. etc.
  • Componentes: cojinetes, reductores, rodetes, etc.

El contrato puede o no incluir servicios de ingeniería, si se compra, respectivamente, con especificación o bajo catálogo, y servicios de transporte, si se compra FOB o CIF.

  • Contratos de Obra:

  • Superficie: edificios, vías, cimentaciones, etc.
  • Subsuelo: túneles, pozos, cimentaciones especiales, etc.

El contrato puede incluir o no servicios de ingeniería, si se compra con especificación o con planos constructivos.

  • Contratos “llave en mano”:

Incluye todos los servicios necesarios, todos los suministros necesarios y toda la obra y el montaje necesario, de tal forma que la entrega sea cuando el conjunto está listo para operar. Una variante incluye, además, la operación y el mantenimiento necesario en operación comercial.